Un
nuevo comienzo familiar
¿Qué es la familia? Esa fue
la pregunta que apareció en la mente de Don Antonio un hombre trabajador y
responsable pero que por alguna razón no se sentía muy buen padre, el hombre
conocía lo mucho que era amado y respetado por su mujer e hijos pero esto no lo
llenaba totalmente.
Últimamente estaba teniendo
un sueño recurrente en el que su hijo mayor moría frente a él y le decía en
medio de un ambiente sombrío que lo perdonaba por todos sus errores y que fue
lo mejor que podía ser, esto trajo por incontables noches el pensamiento a la
mente de Don Antonio “¿Soy un buen padre, les doy lo mejor de mí a mi familia y
en qué modo puedo mejorar?” sin embargo no sabía cómo lograrlo.
Fue en una época en la cual
las mujeres cocinaban y amamantaban mientras se les decía a los hijos que el
trabajo en el campo era duro y los hombres se rompen el lomo “camellando”. Al
igual que la gran mayoría de hombres de aquel tiempo lo criaron, y formaron con
un sentido un tanto machista que ordena y rige que el hombre sea el líder
absoluto del hogar, proveedor y protector familiar pero eso se lograba
mayormente desde el ámbito económico que desde algún otro, pero al igual que
sucedió con su padre los sentimientos se dejaron a un lado.
Ahora si bien los tiempos
cambian ¿porque él no podría hacerlo?, eso es pensó, se convertiría en un ser
más amable, cariñoso y comprensivo, “¡necesito un gran cambio!” grito con un
renovado sentimiento de paternidad y amor, esta mezcla dejo henchido su pecho y había llegado el
momento de actuar creía él.
Pero aunque sonara fácil no
lo era, ya tenía claro que quería pero ¿cómo lo comenzaría a hacer? Don Antonio
se tomó su tiempo mientras pensaba y llego a la sabia conclusión que un padre
no se hacía de un día para el otro sino del continuo día a día que aunque es
más duro a la vez es más gratificante y así fue como todos sus familiares
notaron un rápido cambio, claro que seguía siendo el mismo hombre pero ahora
tenía algo diferente un no sé qué lo llenaba de alegría y eso era el sentirse
más útil no para trabajar y sostenerlos sino para amarlos y atesorarlos, eso era lo que le faltaba
a Don Antonio brindarles todo el amor de su corazón.
Ahora después de su cambio y
gran contento familiar por tan renovado padre y esposo Don Antonio salía a
trabajar temprano rumbo a los cafetales como acostumbraba hasta que un día su
cuerpo no se lo permitió, se pensó en la casa que era una peste pasajera o
gripe, pero duras semanas de enfermedad se dejaron ver en su hogar, fuertes
síntomas se manifestaron y todos se estaban convenciendo que Don Antonio pronto
este mundo dejaría atrás.
Lo único que quedaba por
hacer ahora veían sus familiares con tristeza era pedir del pueblo un sacerdote
que le pusiera los santos olios a Don Antonio pero el enfermo sorprendió
parándose de su lecho, caminando hasta la sala y en medio de la preocupación de
su familia por saber que podría pasarle fuera de la cama el hombre a pesar de
estar convaleciente se enderezo tomo la mano de su esposa y con una voz serena
y amorosa comenzó a decir:
“No necesito de ningún
sacerdote para que me abran las puertas del cielo porque ya entre en él, un
paraíso terrenal conformado por los seres más nobles y amorosos que la vida
tuviera el desinterés de otorgarme y doy gracias a Dios por permitirme vivir lo
suficiente como para darme cuenta de ello pero he de admitirlo, hace un tiempo
los amaba demasiado pero lo hacía en silencio y de ese tiempo perdido jamás
podre perdonarme, ustedes fueron por largo tiempo lo más hermoso y maravilloso
que un hombre tuviera la fortuna de conocer “
Terminado de hablar cayó al
suelo muriendo en brazos de su amada en medio de llanto y gran tristeza y Don
Antonio partió de este mundo habiéndose convertido en un gran padre.
Autor
JJV.
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