miércoles, 11 de septiembre de 2013


Un nuevo comienzo familiar
¿Qué es la familia? Esa fue la pregunta que apareció en la mente de Don Antonio un hombre trabajador y responsable pero que por alguna razón no se sentía muy buen padre, el hombre conocía lo mucho que era amado y respetado por su mujer e hijos pero esto no lo llenaba totalmente.
Últimamente estaba teniendo un sueño recurrente en el que su hijo mayor moría frente a él y le decía en medio de un ambiente sombrío que lo perdonaba por todos sus errores y que fue lo mejor que podía ser, esto trajo por incontables noches el pensamiento a la mente de Don Antonio “¿Soy un buen padre, les doy lo mejor de mí a mi familia y en qué modo puedo mejorar?” sin embargo no sabía cómo lograrlo.
Fue en una época en la cual las mujeres cocinaban y amamantaban mientras se les decía a los hijos que el trabajo en el campo era duro y los hombres se rompen el lomo “camellando”. Al igual que la gran mayoría de hombres de aquel tiempo lo criaron, y formaron con un sentido un tanto machista que ordena y rige que el hombre sea el líder absoluto del hogar, proveedor y protector familiar pero eso se lograba mayormente desde el ámbito económico que desde algún otro, pero al igual que sucedió con su padre los sentimientos se dejaron a un lado.
Ahora si bien los tiempos cambian ¿porque él no podría hacerlo?, eso es pensó, se convertiría en un ser más amable, cariñoso y comprensivo, “¡necesito un gran cambio!” grito con un renovado sentimiento de paternidad y amor, esta mezcla dejo henchido su pecho y había llegado el momento de actuar creía él.
Pero aunque sonara fácil no lo era, ya tenía claro que quería pero ¿cómo lo comenzaría a hacer? Don Antonio se tomó su tiempo mientras pensaba y llego a la sabia conclusión que un padre no se hacía de un día para el otro sino del continuo día a día que aunque es más duro a la vez es más gratificante y así fue como todos sus familiares notaron un rápido cambio, claro que seguía siendo el mismo hombre pero ahora tenía algo diferente un no sé qué lo llenaba de alegría y eso era el sentirse más útil no para trabajar y sostenerlos sino para amarlos y atesorarlos, eso era lo que le faltaba a Don Antonio brindarles todo el amor de su corazón.
Ahora después de su cambio y gran contento familiar por tan renovado padre y esposo Don Antonio salía a trabajar temprano rumbo a los cafetales como acostumbraba hasta que un día su cuerpo no se lo permitió, se pensó en la casa que era una peste pasajera o gripe, pero duras semanas de enfermedad se dejaron ver en su hogar, fuertes síntomas se manifestaron y todos se estaban convenciendo que Don Antonio pronto este mundo dejaría atrás.
Lo único que quedaba por hacer ahora veían sus familiares con tristeza era pedir del pueblo un sacerdote que le pusiera los santos olios a Don Antonio pero el enfermo sorprendió parándose de su lecho, caminando hasta la sala y en medio de la preocupación de su familia por saber que podría pasarle fuera de la cama el hombre a pesar de estar convaleciente se enderezo tomo la mano de su esposa y con una voz serena y amorosa comenzó a decir:
“No necesito de ningún sacerdote para que me abran las puertas del cielo porque ya entre en él, un paraíso terrenal conformado por los seres más nobles y amorosos que la vida tuviera el desinterés de otorgarme y doy gracias a Dios por permitirme vivir lo suficiente como para darme cuenta de ello pero he de admitirlo, hace un tiempo los amaba demasiado pero lo hacía en silencio y de ese tiempo perdido jamás podre perdonarme, ustedes fueron por largo tiempo lo más hermoso y maravilloso que un hombre tuviera la fortuna de conocer “
Terminado de hablar cayó al suelo muriendo en brazos de su amada en medio de llanto y gran tristeza y Don Antonio partió de este mundo habiéndose convertido en un gran padre.
Autor
JJV.

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