lunes, 9 de septiembre de 2013

“El eterno, memoria de una familia”

Hubo una vez en tiempos antiguos una provincia bajo el dominio de altos militares, tenían cierto tipo de control, de esclavitud sin derecho a reclamar u opinar, un día un gran científico con ambiciones de cambiar esa situación, en secreto implemento todo su conocimiento en un proyecto que decía el “nos librara de la esclavitud y nos guiara a una mejor vida”. Dedicado a su proyecto, mejoraba cada detalle para que el resultado fuera exitoso. Al cabo de muchos meses, al finalizar dicho invento apareció una persona mayor, igual que cualquier humano, pero con su única diferencia.

Antonio “así fue llamado” vivió con los demás sin dar sospechas que era distinto, y creado para cambiar el presente que habituaba, junto a un grupo numeroso de personas “lideres” que se reunían en secreto, plantearon una estrategia para independizar su provincia, y permitir la libertad a los demás. Antonio el líder de estos líderes ya cansado de la vida que tenían decidió poner en marcha el plan, y junto con sus compañeros lidero una serie de batallas, donde hubo muerte, sufrimiento, y Antonio como su líder brindaba un poco de esperanza, después que cesaron las batallas, durante 5 años vivieron confusos, con miedo de mas batallas y mas muerte , por eso ya estando “libres” en base a prevenir mas enfrentamientos se proclama y se firma en 1813 una ley que constata la independencia absoluta de la provincia nombrada “Antioquia”. Antonio aunque fue el gran líder no quiso quedar como autor, prefirió seguir una vida normal como cualquier persona al lado de su creador, su “papa”.
Antonio muy feliz de lo que había conseguido, empezó a estudiar y a aprender muchas cosas distintas, y asombrado por todos los cambios que se iban dando en la vida, se volvió maestro para estudiar y enseñar dichos cambios, que para el eran maravillosos, únicos. Muchos años después como era de esperarse Antonio quedo solo, su padre falleció, lloro y lloro desenfrenadamente hasta que con el paso del tiempo el dolor se fue calmando, siguió como profesor ganándose el aprecio de las personas por su forma de ser, y nervioso porque unos días después iba a cumplir 100 años de haber sido un comandante, un líder; aunque no lo recuerden. Llego el día de centenario de Antioquia, un día de gran felicidad para Antonio.


Siguió transcurriendo los años hasta que llego el día que se enamoro de una hermosa mujer, experimento tantas emociones juntas que ni sabía que era, y decidió acercársele, después de varios días de conversa se volvieron amigos, y con el paso del tiempo se enamoraron y empezaron una vida juntos. Llevaron una vida de locos, de amor, tanto que a veces perdían la noción de tiempo, pero como todo, esto también fue una ilusión, el día que él creía ser un día especial, además de serlo, fue un día realmente triste, llego la nueva celebración en el 2013, ya no eran 100 años, ya eran 200 años de independencia, Antonio estaba tan feliz, tan dichoso, con tantas ganes de celebrar pero no se pudo, su sonrisa se desvaneció al saber que su esposa falleció ese mismo día. El dolor fue más intenso, más duro pero con el paso del tiempo fue sanando, siguió como maestro y pocos meses después se enamoro de nuevo, pero había una nueva gran diferencia, su nuevo amor era como él,  un robot.
autor:: ANDRES FELIPE MURILLO

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