lunes, 9 de septiembre de 2013

LA PROFECÍA  ABORIGEN
Por varias generaciones mis ancestros esparcen la profecía que relata la llegada de una extraña tribu, que tomara por la fuerza nuestro mundo doblegando cualquier oposición; pero ante la adversidad surgirán héroes y venceremos.
Soy Kitsú, pertenezco a la tribu Tahamí  junto con mi hermosa esposa kailé y mi hijo Bahue. Somos una tribu pacífica  dedicada a la agricultura, la pesca y la caza; no nos falta nada ya que la madre naturaleza nos brinda lo necesario. Todos los días disfruto sembrando  y pescando con Bahue, mientras Kailé hace artesanías de barro y curiosos adornos con el material dorado. También aprovecho este tiempo para hablarle a Bahue sobre nuestro Dios y enseñarle el origen de la tribu.
Un día muy bonito me dirigí a sembrar maíz  sin mi hijo, le llamó la atención el arte de Kailé y quería aprender. Luego de un rato en mi labor observé algo muy extraño desde la colina, al parecer la tribu vecina estaba siendo atacada. Debía volver y avisar al Cacique Quirama. Al dar la vuelta quedé estupefacto, mis extremidades no me respondían y el miedo se apodero de mis sentidos; tenía al frente el ser más extraño y tenebroso, algo que nunca había visto. Este ser, aunque era semejante a nosotros, tenía ropas muy raras y  estaba unido a una bestia enorme de cuatro patas; no podía ser otra cosa más que el demonio. Me estaba apuntando con un artefacto que desconocía y me hablaba en una lengua que nunca había escuchado, a juzgar por sus movimientos quería que lo siguiera. Entonces pasó algo misterioso, inexplicablemente se separó de la bestia y se dirigió hacia mí; con una soga me ató las manos y luego se unió de nuevo con la bestia. Me llevó de regreso a la tribu y presencié la imagen más horrorosa; había muchos  de ellos y varios de mis compañeros estaban muertos, heridos y amarrados, las mujeres y los niños lloraban.
En ese momento solo pensaba en Kailé y Bahue, al verlos vivos corrí hacia ellos y los abracé, sentí un gran alivio por reunirme con ellos. Luego me llené de incertidumbre  y me aquejaban dos preguntas, ¿por qué hacían eso? ¿Qué querían estos seres?
Noté que tenían esclavos de otras tribus, entre ellos uno conocido: Tutabi; pertenece a una tribu guerrera, una de las más poderosas del territorio. Sigilosamente me acerqué y le pregunté:
-  Que sucedió Tutabi?
- Kitzú, me alegra verte, esos seres llegaron a nuestra tribu queriendo dominarnos, los enfrentamos con los mejores hombres que tenemos pero fuimos derrotados. Poseen armas muy poderosas; los arcos, dardos y tiraderas no pueden hacer nada contra ellos.   
Entonces comprendí, era la tribu de la profecía que venía de otro mundo  para doblegarnos a todos. Nos hicieron esclavos, las tribus guerreras opusieron resistencia pero fueron derrotadas, profanaron los templos, se llevaron las esculturas y las artesanías, tenían un gusto especial por el material dorado, nos ofrecieron objetos extraños  que denominan espejos e instrumentos musicales a cambio de este material dorado. No debo negar que esos objetos son muy interesantes, Kailé y Bahue se divierten con ellos.
Han pasado muchos años, aun somos esclavos y veo como nuestra cultura desaparece, los miembros de la tribu han disminuido considerablemente, nos hablan sobre un nuevo Dios  e imponen nuevas costumbres, abusan de nuestras mujeres y las embarazan, ahora nuestra descendencia posee rasgos muy diferentes, poco a poco estamos desapareciendo. Sin embargo no todo está perdido, es seguro que la profecía se está cumpliendo y soy feliz, porque algún día surgirán héroes y recuperaremos nuestro territorio.


Autor: JJS

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